El Banco de México (Banxico) enfrenta un dilema sobre su política monetaria: recortar la tasa de interés o mantenerla en 7%, luego de la pausa de febrero. La decisión dependerá del comportamiento de la inflación y de factores externos que podrían afectar la economía.
El repunte inflacionario, impulsado por ajustes fiscales, aranceles y el alza en energéticos, ha complicado la ruta de Banxico hacia su meta del 3%. Ante esta situación, la autoridad monetaria analiza si las condiciones permiten retomar los recortes o si conviene esperar para evaluar mejor los riesgos.
Los analistas están divididos: algunos prevén un recorte de 25 puntos base en el corto plazo, mientras que otros consideran que la institución mantendrá la tasa hasta tener mayor claridad sobre la evolución de los precios y las tensiones externas, como los conflictos geopolíticos.
La Junta de Gobierno enfatiza que no hay un calendario definido para los ajustes. La decisión se tomará con cautela, considerando tanto la estabilidad financiera como la evolución de los datos económicos, reflejando la compleja disyuntiva que enfrenta Banxico entre estimular la economía y controlar la inflación.


