La capacidad de México para producir los alimentos que consume ha retrocedido de manera significativa en los últimos ocho años y se proyecta que continúe deteriorándose durante 2026, especialmente en granos básicos, según estimaciones del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). Esta tendencia ha incrementado la dependencia de compras externas y pone en riesgo la soberanía alimentaria del país.
En el caso del maíz, la autosuficiencia pasó de 53% en 2018 a un estimado de solo 44% para finales de 2026. Esto significa que por cada 100 kilogramos que se consumen, el país producirá apenas 44. El trigo presenta una caída aún más pronunciada, al pasar de 42% a 28% en el mismo periodo, lo que representa una pérdida de 14 puntos porcentuales.
También muestran retrocesos sorgo, frijol y arroz.Mientras tanto, México mantiene importantes superávits en productos de exportación como aguacate (195%), agave (293%), café (140%), caña de azúcar (134%), jitomate (215%) y limón (128%). Este contraste refleja un modelo productivo orientado hacia cultivos comerciales de alto valor, en detrimento de los granos que forman la base de la dieta nacional.
Expertos advierten que esta situación incrementa la vulnerabilidad del país ante alzas internacionales de precios y disrupciones en el suministro global. Analistas del GCMA llaman a replantear las políticas públicas para fortalecer la producción nacional de alimentos estratégicos y reducir la dependencia externa en un contexto de creciente inestabilidad climática y comercial.


