Los precios del petróleo cerraron la semana con un fuerte repunte de alrededor del 30%, impulsados por el conflicto en Medio Oriente que paraliza gran parte de los flujos de hidrocarburos a través del Golfo Pérsico. El barril de Brent, referencia internacional, terminó en 92.69 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ubicó en 90.90 dólares, niveles no vistos desde 2023, según datos del mercado.
El Brent registró un avance diario superior al 8%, y el WTI superó el 12%, acumulando alzas semanales de 27.88% y 35.63%, respectivamente. Esta escalada marca una de las mayores subidas semanales en años recientes, superando incluso incrementos observados durante tensiones previas en la región.
El principal detonante es la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha interrumpido el tránsito por el estrecho de Ormuz vía crítica para cerca del 20% del suministro mundial de crudo. Ataques a instalaciones y buques, junto con el bloqueo parcial o total de rutas marítimas, han generado temores de escasez prolongada y han llevado a productores a recortar o proteger su oferta.
El repunte impacta directamente en mercados globales, elevando costos de energía, inflación y presiones sobre economías importadoras netas como México. Analistas advierten que, si el conflicto persiste, los precios podrían acercarse o superar los 100 dólares, agravando la volatilidad financiera y afectando el crecimiento mundial en un contexto ya marcado por riesgos geopolíticos.


