El presidente Donald Trump decidió posponer un eventual ataque militar contra Irán tras recibir informes de que Teherán detuvo las ejecuciones masivas previstas y moderó la represión contra los manifestantes que protestan desde finales de diciembre.
El mandatario aseguró que la decisión fue propia: “Nadie me convenció, me convencí yo mismo”. Según Trump, la cancelación de más de 800 ahorcamientos programados fue el factor clave que cambió su postura.
A pesar del aplazamiento, la Casa Blanca mantiene todas las opciones abiertas, incluyendo el uso de la fuerza si la violencia contra los manifestantes se reanuda. El Pentágono sigue reforzando su presencia en la región con más aviones y equipo militar.
Aunque la situación en Irán muestra cierta estabilización, persisten las acusaciones cruzadas y el riesgo de que la represión se intensifique nuevamente en cualquier momento.


