El Tren Felipe Ángeles, esa serpiente de acero que une Buenavista con el aeropuerto sin pedir permiso al caos vial, decidió que los precios fijos ya cumplieron su ciclo promocional. A partir del 10 de octubre de 2026 el costo dependerá estrictamente de los kilómetros recorridos, como si cada vagón llevara un contador invisible que mide trayectos con la misma seriedad de un inspector de aduanas.
Durante más de cinco meses operó con tarifa única de 11.50 pesos entre estaciones intermedias y 45 pesos completos hasta el AIFA. Ahora el sistema divide los viajes en cuatro categorías según distancia. En la terminal de Buenavista ya instalaron el tarifario visible para evitar confusiones y que nadie finja sorpresa al llegar al torniquete. El pago sigue realizándose exclusivamente con Tarjeta de Movilidad Integrada, personal e intransferible, porque el tren no acepta préstamos ni identidades prestadas.
El mecanismo funciona con lógica impecable: al entrar descuenta el monto de un viaje corto; al salir verifica si el recorrido superó los 12.89 kilómetros. Si no los alcanzó, libera la salida sin cargo adicional; si los superó, cobra la diferencia hasta completar la tarifa AIFA. Todo opera bajo autorización de la ATTRAPI y mantiene horarios estrictos: lunes a viernes de 5:00 a 0:00, sábados de 6:00 a 0:00 y domingos con festivos de 7:00 a 0:00. La precisión del sistema refleja una planeación que prioriza orden y claridad para quienes usan el servicio diariamente.
Al final, el tren solo demuestra que medir distancias con exactitud resulta más útil que cualquier precio redondo inventado para quedar bien.



