Claudia Sheinbaum llegó a Tecozautla, Hidalgo, como quien llega a una fiesta donde ya habían encendido las luces pero faltaban los invitados. Con la inauguración del nuevo campus de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, la presidenta dejó claro que la educación pública ya no es promesa, sino obra en marcha y con fecha de entrega.
El plantel arrancó en octubre con casi 300 estudiantes en cuatro licenciaturas. Ahora suma la de Ciencias Agroecológicas y Ganadería Sustentable, que empezará en marzo de 2027. La rectora Alma Herrera Márquez explicó que la carrera busca aprovechar la economía circular y el conocimiento de los pueblos originarios de la región. Mientras tanto, el campus ya cuenta con sala de juicios orales, espacio de cultura de paz, auditorio y hasta gimnasio al aire libre, algo que suena a universidad pero también a centro deportivo con título.
Sheinbaum recordó su paso por el Consejo Estudiantil de la UNAM hace cuarenta años, cuando el movimiento logró frenar el aumento de cuotas. Esa experiencia, dijo, la convenció de que la educación pública es un derecho, no un privilegio. Hoy esa convicción se traduce en la meta de duplicar los 120 mil estudiantes de la Rosario Castellanos durante el sexenio, más los 100 mil que ya atienden las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García.
Al final del acto, la mandataria reconoció a la alcaldesa Marisol Prieto y a los gobiernos estatal y federal por las obras complementarias. El mensaje quedó claro: mientras algunos discuten en redes, otros siguen construyendo planteles donde antes solo había promesas.




