La renuncia a la ciudadanía estadounidense es un procedimiento formal que puede tener consecuencias permanentes, según las disposiciones difundidas por el Departamento de Estado y la Embajada de Estados Unidos en México. El tema cobró relevancia después de la aprobación en México de una reforma sobre doble nacionalidad y de que figuras políticas informaran sobre renuncias previas a su ciudadanía estadounidense ante sus aspiraciones políticas rumbo a las elecciones de 2027.
El Departamento de Estado establece que un ciudadano puede formalizar su renuncia ante un funcionario diplomático o consular estadounidense en el extranjero siguiendo el procedimiento establecido. La persona debe abandonar todos los derechos y privilegios asociados con esa nacionalidad. En México, quien solicite un Certificado de Pérdida de Nacionalidad debe acudir personalmente a una cita con un oficial consular en Ciudad de México, someterse a una entrevista y, cuando corresponda, realizar el Juramento de Renuncia. El expediente es posteriormente enviado al Departamento de Estado y su resolución puede tardar varios meses.
La Embajada estadounidense advierte que perder la ciudadanía constituye “un acto serio e irrevocable” cuyas consecuencias deben ser analizadas cuidadosamente. Una persona que no posea otra nacionalidad podría convertirse en apátrida, quedar sin protección diplomática y enfrentar dificultades para obtener un pasaporte o viajar internacionalmente. Además, después de renunciar, un antiguo ciudadano deberá cumplir los requisitos migratorios aplicables a cualquier extranjero si posteriormente desea ingresar a Estados Unidos.
El proceso tampoco puede ser realizado por otra persona, incluidos padres o tutores. El Departamento de Estado advierte además que la pérdida de la ciudadanía no necesariamente elimina obligaciones fiscales o relacionadas con el servicio militar estadounidense, ni impide un eventual procesamiento por delitos. En el ámbito político mexicano, Ricardo Sheffield afirmó haber renunciado a su ciudadanía estadounidense desde su juventud, mientras la Consejería Jurídica de Presidencia señaló que Jasmine Bugarín hizo lo propio en 2018.



