Paseo de la Reforma se convierte en un escenario donde las luces juegan al escondite con la muerte, pero de forma elegante y sin sustos baratos. Más de diez esculturas luminosas gigantes toman la avenida para celebrar el Día de Muertos con calaveras, catrinas, xoloitzcuintles y flores de cempasúchil que brillan como si hubieran robado el interruptor del sol.
El coordinador general de la Autoridad del Centro Histórico, Carlos Cervantes Godoy, anunció que la exposición “El Camino” se instalará desde el Ángel de la Independencia hasta la entrada del Bosque de Chapultepec. Las piezas formarán parte del Festival Internacional de Luz México y estarán encendidas todos los días entre las 19:00 y las 23:00 horas, del 23 de octubre al 8 de noviembre. El año pasado ya demostraron que las calaveras pueden ser monumentales sin necesidad de espantar a nadie, y esta edición repite la fórmula con ajolotes luminosos y túneles de cempasúchil que convierten la caminata nocturna en un paseo entre dimensiones absurdas pero controladas.
Cervantes Godoy compartió un video donde se aprecian las figuras brillando con precisión quirúrgica. La idea es que el público camine, se tome fotos y entienda que la tradición puede actualizarse sin perder su esencia. Cada escultura funciona como una postal gigante que invita a detenerse y observar cómo la tecnología dialoga con el espacio público sin complicaciones innecesarias.
Al final, Reforma se vuelve un escenario donde la muerte sonríe bajo focos, recordando que incluso los esqueletos necesitan buena iluminación para lucir decentes.




