Raúl Jiménez, el delantero estrella de los Wolves, anunció que su rodilla izquierda necesita más que un simple curita. Tras un drama médico digno de telenovela, el club confirmó el 14 de octubre que lo enviarán al taller para una cirugía que lo dejará en modo de espera por un tiempo considerable.
La lesión, ocurrida hace cuatro semanas contra el Everton, resultó ser más terca que un político en campaña. El ligamento colateral medial de su rodilla izquierda decidió declararse en huelga y se negó a cicatrizar como se esperaba. Por ello, el Wolverhampton, en un acto de desesperación futurista, lo mandará a Londres este viernes 16 de octubre para una operación. El plan es que regrese a las canchas en enero de 2027, justo a tiempo para ver si ya tenemos autos voladores y si la Selección Mexicana finalmente encontró un lateral derecho decente. Jiménez, lejos de deprimirse, subió un post a Instagram con la seriedad de quien anuncia una misión a Marte. «La vida siempre nos pone pruebas», escribió, básicamente confirmando que su pierna será reconstruida con tecnología de la NASA y vibranium de contrabando. «Esto no me detiene, solo me prepara para volver más fuerte», agregó, omitiendo la parte donde su pierna ahora tendrá conexión Wi-Fi y Bluetooth.
Mientras los mortales se preocupan por los compromisos de la Selección Mexicana contra Jamaica, Jiménez estará en rehabilitación, probablemente aprendiendo a patear balones a través de paredes. Prometió volver «más fuerte que nunca», lo cual, después de una mejora biónica que durará hasta el siguiente sexenio, es lo mínimo que uno esperaría de nuestro futuro Robocop del gol.




