Surge un nuevo mesías del pavimento. Manuel Cantú, “El Potro”, un abogado que cambió los tribunales por TikTok, ha decidido que tapar baches con una pala es el entrenamiento perfecto para gobernar. Su audaz plan para 2027: el “Movimiento del Sombrero”, probablemente con sede en una ferretería.
Armado con asfalto en frío y una camioneta negra, este justiciero del subsuelo repara cráteres en Guadalupe para su legión de seguidores. Su lógica es simple: si puedes arreglar un hoyo, puedes arreglar la crisis hídrica y la inseguridad. Es como creer que por saber hacer un sándwich de jamón puedes dirigir una cadena de restaurantes con estrellas Michelin. Cantú asegura que su plataforma se basa en quejas ciudadanas como las fotomultas, temas que, al parecer, se resuelven con la misma mezcla que usa para las calles. Con una seriedad digna de un guion de comedia, afirma que todos los partidos, incluyendo a Morena, MC y el PRIAN, lo buscaron desesperadamente. Él, en un acto de pureza ideológica, los rechazó. Quizás las conversaciones terminaron cuando preguntó si el presupuesto estatal venía en sacos. Su crítica a Morena sobre la inseguridad fue tan profunda y novedosa como un bache recién formado, demostrando una comprensión de la política nacional que rivaliza con su pericia en la mezcla de concreto.
Así, el electorado de Nuevo León se enfrenta a un dilema para 2027: optar por la aburrida administración tradicional o lanzarse a la aventura con un gobernador cuyo principal indicador de éxito podría ser el número de llantas salvadas. La democracia, a veces, huele a chapopote fresco.



