¿Recuerdan a Mexicana de Aviación? Esa aerolínea que resucitó con más energía que tu tío después de dos cafés con piquete. Pues agárrense, porque se fue de compras y regresó con cinco aviones Embraer E2 bajo el brazo, como quien va por el pan y de paso se trae la panadería.
La noticia fue soltada por el director Leobardo Ávila Bojórquez, durante la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien observaba con la calma de un monje zen viendo su jardín florecer. Con esta flotilla de diez naves, Mexicana anda abriendo rutas más rápido que un adolescente el refrigerador. Desde junio, la aerolínea ya le puso palomita a Acapulco, y en julio siguieron Tuxtla Gutiérrez, Chihuahua, Hermosillo y El Bajío. Pero como la ambición no duerme, a partir del 17 de noviembre sumarán Zacatecas a su colección de destinos, todos saliendo desde su base de operaciones galáctica, el impecable AIFA, que ya conecta a 19 ciudades. Para los que sienten el frío calando los huesos, se aventaron 24 vuelos adicionales a Tulum, porque un bronceado en diciembre es un acto de rebeldía. Proyectan cerrar 2026 con 12 aviones y alcanzar 20 para finales de 2027, un crecimiento digno de un fisicoculturista en pleno ciclo.
Su plan maestro es alcanzar el punto de equilibrio financiero para 2030, demostrando que la paciencia es una virtud, sobre todo cuando se tiene el respaldo del Estado. Mientras llega ese día glorioso, aprovechemos para viajar barato antes de que se vuelvan una aerolínea «adulta y responsable».




