En las afueras de la CDMX, Atlacomulco prepara un choque cultural digno de una película de ciencia ficción mal editada: guitarras eléctricas conviviendo con trompetas de mariachi y un piano que parece escapado de un salón de té. El Festival Ambaró 2026 promete cuatro días de entradas libres donde nadie cobra ni por el aire que se respira.
Del 14 al 17 de octubre, la Plaza Cívica se convertirá en un laboratorio de sonidos. DLD abrirá con “Todo cuenta”, “Mi vida” y “Arsénico”, mientras Liran’ Roll cerrará la jornada inaugural con “María”, “Perdedor”, “Cuarto para las dos”, “Es mi vida”, “Quiero cambiar” y “Se acabó”. Entre medio aparecerán Cafeína Rock, Exxxeso, Fusible y un rock sinfónico de la Escuela de Bellas Artes local. El pianista Juan Ramón Sandoval, la soprano Andrea Rivera y el Mariachi Luna de Plata completan el cóctel que también incluye danza folclórica, exposiciones y teatro.
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México lo califica como la actividad cultural más importante del norte del Estado de México. El programa mezcla artistas locales con nombres consolidados sin pedir un solo peso a cambio, algo que en estos tiempos suena más surrealista que cualquier fusión de géneros.
Atlacomulco vuelve a demostrar que la cultura no necesita billetes para generar ruido, solo ganas de mezclar lo improbable y dejar que el público decida si aplaude o huye despavorido.




