Alfonso Durazo aclaró que el nombramiento de Luis Rogelio Piñeda Taddei como secretario particular de la Consejería Jurídica de Sonora obedeció exclusivamente a su trayectoria y resultados previos, no a lazos familiares. El gobernador sonorense desestimó las versiones que intentan convertir un proceso administrativo normal en una novela de recomendaciones secretas.
Los críticos han exagerado la situación hasta convertirla en un melodrama digno de telenovela de horario estelar. Cada vez que un funcionario con apellido conocido llega a un cargo, aparecen titulares que parecen competir por quién inventa la conexión más rocambolesca. Durazo, sin embargo, se limitó a recordar que el nombramiento se dio tras evaluar desempeño y un proceso judicial concluido favorablemente, sin intervención externa alguna.
El mandatario reiteró que la permanencia del funcionario dependerá únicamente de los resultados de las investigaciones en curso. Mientras no se acredite ninguna ilegalidad, no existe motivo para removerlo del puesto. Esta postura deja claro que las decisiones se toman con base en hechos y no en el ruido mediático que suele amplificar percepciones sin sustento documental.
Las percepciones económicas reportadas en plataformas de transparencia corresponden a conceptos salariales y prestaciones habituales en el servicio público estatal, sin que se hayan detectado irregularidades hasta ahora. El debate sobre sueldos altos en cargos de confianza no es nuevo y suele surgir cuando conviene a ciertos sectores.
Al final, el escándalo parece más un ejercicio de distracción que una investigación seria. Durazo mantiene el rumbo con la misma tranquilidad de quien ya sabe que los resultados pesan más que los titulares.




