Sergio Pérez convirtió un tramo de Paseo de la Reforma en pista improvisada este 28 de octubre, entre la Diana Cazadora y el Ángel de la Independencia. El tapatío aceleró su monoplaza de Cadillac frente a una multitud que llegó desde temprano, saludó a los aficionados en la rotonda y ejecutó giros que provocaron aplausos y selfies al aire libre. El evento, ajeno al campeonato oficial, sirvió como calentamiento antes del Gran Premio de la Ciudad de México.
Los fanáticos se apretujaron contra las vallas como si persiguieran el último camión de tacos en hora pico. Pérez, en su primera temporada con Cadillac tras un año ausente del Gran Premio local, celebró además sus 300 Grandes Premios en la categoría. La Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegó 102 policías, vehículos, una motoambulancia y vigilancia aérea para mantener el orden, demostrando que hasta el tránsito capitalino puede organizarse cuando hay un monoplaza de por medio. El espectáculo transformó la avenida en un breve circuito donde el rugido del motor eclipsó el claxon cotidiano.
El show abre la semana del Gran Premio, que incluye prácticas el viernes, clasificación el sábado y la carrera principal el domingo 1 de noviembre a las 14:00 horas en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Mientras tanto, la capital vibra con la cercanía de un piloto mexicano que sigue sumando vueltas y recuerdos.




