El Canelo Álvarez llegó a Arabia Saudita con la báscula marcando 167.6 libras y los mariachis tocando como si acabara de ganar el mundial de las sorpresas. Fuera del careo con Christian Mbilli, el tapatío prefirió jugar al misterio con los invitados, dejando a todos con la duda de si aparecerá un crack del futbol o solo el aire acondicionado del estadio.
La presencia confirmada es Julián Quiñones, delantero de Al-Qadsiah, quien ya conoce el terreno saudita y llegará a las gradas para apoyar al boxeador mexicano en su regreso al ring tras más de un año. Canelo soltó la información con la misma tranquilidad con la que pide un taco al pastor, sin alharaca ni spoilers innecesarios. El resto de la lista de invitados quedó en el aire, como cuando alguien dice que va a llevar “algo especial” a la carne asada y nunca aclara si es música o mezcal.
Cuando salió el nombre de Cristiano Ronaldo, el mexicano respondió con la elegancia de quien sabe que el hype vende más que la certeza. Mencionó a Turki Al-Sheikh, su “padrino” en estas lides, y soltó un “no sé si mi padrino lo haya invitado” que dejó la puerta abierta sin prometer nada. Ronaldo vive en Riad y ya ha ido a otras funciones de boxeo en la capital saudita, pero Canelo fue claro: Quiñones ya tiene su lugar, CR7 depende de los planes del promotor. El pesaje del viernes 30 de octubre terminó sin incidentes, con Mbilli en 167.8 libras, ambos listos para la división supermediana.
Al final, Riad ya tiene un rostro mexicano confirmado en las gradas mientras el resto de la cartelera de invitados sigue tan incierta como el clima en el desierto. Canelo camina al ring buscando el título de las 168 libras con la misma calma de quien sabe que el verdadero espectáculo empieza cuando se apagan las luces y empieza la función.




