En la jornada 12 del Apertura 2026, el América y el León decidieron que el concepto de «defensa» era una sugerencia opcional y bastante aburrida. En su lugar, montaron un espectáculo de 5-3 que se pareció más a un partido de pinball humano, dejando a los porteros con un severo estrés postraumático.
La fiesta de goles en el Nou Camp arrancó cuando Henry Martín anotó de penal al minuto 24, justo después de esquivar con gracia una botella lanzada por un aficionado con pésima puntería y peores modales. El español Carlos Álvarez amplió la ventaja al 34, sugiriendo una noche tranquila para los visitantes. Pero el León, en un arranque de orgullo, decidió participar en el intercambio de cañonazos. José Alvarado y luego Iván Moreno anotaron para los locales, solo para que el América respondiera con la sutileza de un elefante en una cristalería. Érick Sánchez, el colombiano Óscar Perea y el uruguayo Brian Rodríguez se unieron al festín, confirmando que la estrategia azulcrema, bajo el mando de Guillermo Almada, es anotar hasta que el rival olvide cómo se llama. Ismael Díaz cerró la cuenta en el 90+6, dejando un marcador final que parecía más un número telefónico que un resultado de fútbol.
Con este resultado, el conjunto capitalino llegó a 24 puntos y se afianzó en la cima del torneo. A pesar de los tres goles recibidos, su ofensiva con 27 tantos es la más prolífica del campeonato.
Con 24 puntos, las Águilas se afianzan en el liderato, aunque su defensa genera más dudas que político en campaña. Mientras tanto, el Toluca, su más cercano perseguidor con 21 unidades, empató 1-1 con San Luis, un resultado tan emocionante como ver secar pintura en comparación.



