¡Agárrense los calzones, porque la geopolítica se ha puesto más rara que un político que cumple sus promesas! En un giro de guion más inesperado que el final de una telenovela turca, México despertó para descubrir que tiene un nuevo y ricachón mejor amigo: Taiwán. La isla, famosa por hacer los aparatitos con los que ves memes todo el día, le acaba de dar un empujón a no sé quién y se ha colado como el tercer socio comercial más importante del país. La cuenta de este nuevo romance asciende a la módica cantidad de 48.2 mil millones de dólares, una cifra que la mayoría de nosotros no veremos ni juntando todos los boletos de lotería que no hemos ganado.
La celebración de este amorío se dio durante una fiesta por el 115° Aniversario de la fundación de Taiwán, un evento que seguro tuvo más canapés finos que gente que entiende de economía. Ahí, la mera mera de la oficina taiwanesa en México, Violeta S. H. Hsu, se aventó un discurso que sonó a “mi cartera es más grande que la tuya”. Con la sutileza de un martillo, recordó a todos que su pequeña isla fabrica el 92% de los semiconductores más avanzados del mundo. Sí, esos chips que hacen que tu celular sepa que quieres pedir tacos al pastor antes que tú. Y por si fuera poco, también ensamblan el 90% de los servidores de Inteligencia Artificial, esas máquinas que un día decidirán si la humanidad merece seguir existiendo o si es mejor reemplazarnos con aspiradoras inteligentes.
Y no crean que solo vinieron a presumir su tecnología del futuro. Como quien riega plantitas, han esparcido por México unas 300 empresas, dándole chamba a más de 70,000 mexicanos que ahora podrán pagar el internet y el aguacate sin tener que vender un órgano. Según los trajeados, este movimiento encaja perfecto en el «Plan México» de la presidenta Claudia Sheinbaum, un nombre rimbombante para decir que quieren que fabriquemos nuestras propias cosas y que todos tengamos dinero. O sea, el mismo discurso de siempre, pero ahora con patrocinador asiático.
Pero no todo es miel sobre hojuelas en este nuevo noviazgo. La representante taiwanesa se puso seria, como tu mamá cuando te encuentra el cuarto sucio, y se quejó de que hay quienes los quieren dejar fuera de la fiesta mundial, como al primo incómodo que nadie invita a las bodas. Denunció que los quieren marginar de los clubes de países importantes usando interpretaciones mañosas de una tal Resolución de la ONU. “Nunca nos callaremos ante las calumnias”, remató, con un tono que claramente significaba: “sabemos quién anda de chismoso a nuestras espaldas”.
En resumen, Taiwán es el nuevo amigo inseparable de México. Trae un dineral, tecnología que parece de ciencia ficción y un pleito casado con el vecino gigante. México, por su parte, pone la casa, los trabajadores y la mejor sonrisa, como quien se encuentra un billete en un pantalón viejo. Una relación basada en el más puro y desinteresado amor… por los chips y los miles de millones de dólares. ¡Que viva la prosperidad compartida



