Ucrania acusó a Rusia de aprovechar los seis días de pausa para reorganizar sus tanques y soldados como si estuviera armando un nuevo sillón en la sala mientras los civiles salían corriendo. La tregua terminó y Kiev aseguró que Moscú rotó tropas, reforzó trincheras y llenó la nevera de municiones en vez de limitarse a dejar pasar gente.
El mando ucraniano lo comparó con ese vecino que promete no tocar nada durante la fiesta pero termina reacomodando toda la casa para ver mejor la televisión. Rusia, por su parte, contestó que mover piezas durante una tregua es tan normal como cambiar de posición en la cama cuando ronca la suegra.
**Melania Trump aparece como la mediadora sorpresa**
La primera dama estadounidense participó en las gestiones y logró que casi ochocientas personas abandonaran Oleshky. Según ella, el operativo funcionó como un capítulo de telenovela donde la villana termina ayudando a la protagonista a escapar por la ventana trasera. Al final de la pausa, menos de setecientos habitantes seguían en el pueblo, esperando paquetes mensuales como si fueran suscripciones a una revista de supervivencia.
**El bombardeo llegó justo cuando se acababa la tregua**
En Zaporizhzhia, Rusia lanzó bombas sobre una escuela que repartía comida. Murieron al menos dieciocho personas que habían ido a buscar víveres como quien va al supermercado un domingo. Zelensky señaló que el edificio era conocido por todos como el punto de ayuda semanal y que los atacantes sabían perfectamente lo que estaban haciendo, como tirar la mesa cuando ya se había servido la sopa.
El mandatario ucraniano dijo que la tregua había abierto una rendija para nuevos acuerdos, pero los misiles posteriores demostraron que algunos prefieren seguir jugando con fuego aunque la casa ya esté ardiendo. Ambas partes aseguraron haber cumplido lo humanitario, pero el resultado fue el de siempre: civiles pagando la factura mientras los militares reorganizan sus piezas en el tablero.




