Los ‘no sabo’ le roban Texas a los republicanos con su voto torpe pero efectivo

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Los nietos de migrantes que apenas conjugan el español pero entienden perfecto cuándo les van a deportar a la suegra se cansaron de ver redadas como si fueran capítulos de una telenovela mala. Cortaron clases, salieron a la calle y después se plantaron frente a las urnas para recordarle a Donald Trump que el voto también se cocina en casa, aunque el guiso salga con errores gramaticales.

En Texas, donde el español se habla en casi el 14 por ciento de los hogares, estos jóvenes que antes solo sabían pedir tacos con acento de serie de Netflix decidieron que ya era hora de que alguien les explicara a los agentes de ICE que la familia no es un plato desechable. Sus padres, orgullosos, grababan videos como si hubieran sacado la lotería: “¡Mira, el que no sabe decir ‘hubiera’ acaba de votar!”.

El resultado fue que Gina Hinojosa, criada entre tamales y misa dominical, rompió treinta años de dominio republicano. Xavier Becerra hizo lo propio en California y Bobby Pulido, el cantante de tex-mex, se robó un escaño como quien se lleva el último pedazo de pastel en la fiesta. Hasta Claudia Sheinbaum aplaudió desde el otro lado de la frontera, porque nada une más que ver a los “no sabo” convertidos de pronto en “yo sí voto”.

En Florida los republicanos sobrevivieron por los pelos, mientras una jubilada venezolana de Doral declaraba sin rodeos que Trump se había portado “poco ético, poco moral y nada humano”. En Austin, una mexicana con medio millón de seguidores en Instagram empezó a recibir mensajes de auxilio por abogados y terminó organizando caravanas de votantes. La sorpresa fue mayúscula: los menores de treinta años y las mujeres salieron en manada, movidos por la empatía y por el miedo a que les quitaran a la abuela en plena cena de Navidad.

Víctor Bucio, texano de treinta y cuatro años, lo resumió sin complejos: “Soy un ‘no sabo’ que habla con su mamá lo justo, pero estos ‘no sabo’ sí saben cuándo hay que defender la casa”. La organización Poder LatinX lo bautizó oficialmente: ya no son los “no sabo kids”, ahora son la generación “Yo sí Voto”. Y parece que esta vez el conjugar mal el pretérito imperfecto no les impidió conjugar muy bien el futuro político.

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