Los votantes republicanos, esos que hace dos años gritaban «¡cuatro años más!» como si les hubieran regalado boletos para el concierto de su banda favorita, ahora voltearon la tortilla y le dieron una paliza electoral al presidente que ni la suegra en navidad. Kansas eligió senador demócrata por primera vez desde la depresión, lo que es como ver a tu tío del norte votando por el equipo contrario en el clásico.
En Carolina del Sur, donde trump ganaba por dieciocho puntos como si jugara contra un equipo de niños de primaria, los demócratas tumbaron a su candidato personal. Y en Texas, el estado que presume de rojo como sombrero de charro, los demócratas tumbaron al gobernador Abbott después de tres periodos, algo así como sacar al portero que lleva tres torneos sin atajar ni un penal.
A partir de enero, los demócratas llegarán al congreso como suegras a la cocina: listos para revisar cada cajón, investigar a la familia trump y bloquear jueces como si fueran visitas indeseadas en una fiesta de quince. Chuck Schumer lo resumió diciendo que esto es una reconfiguración generacional, o sea, que los viejos del poder ahora van a tener que pedir permiso para todo.
Trump, que no puede volver a candidatear, se quedó como el que pierde el control remoto y ahora tiene que ver lo que pongan los demás. Aceptó la derrota como quien pierde la apuesta del partido de fútbol, pero ya amenazó con vetar cualquier cosa que le parezca «descabellada», que en su diccionario significa «todo lo que no sea exactamente lo que yo quiero».
Los votantes dijeron que les importaba más el precio de la carne y la luz que la guerra cultural, así que los republicanos terminaron como el que llega a la fiesta con discos de reggaetón viejo cuando todos ya quieren cumbia. Hasta en los condados fronterizos de Texas, donde trump había ganado por goleada, ahora los latinos votaron como si les hubieran prometido tamales gratis el resto del sexenio.
En Georgia salió la primera gobernadora negra y en Texas la primera gobernadora latina, mientras en Florida un republicano negro ganó la gubernatura. O sea, que hasta los republicanos tuvieron que renovar el catálogo porque el modelo anterior ya no vendía ni en liquidación.




