El presidente José Antonio Kast desembarcó en el Aeródromo de Tobalaba con cara de quien va a apagar un asado con una manguera de jardín y anunció que gastará 166 mil millones de pesos para evitar que el verano 2026-2027 se convierta en una parrillada nacional. El plan promete brigadistas, aviones y sistemas de vigilancia, pero sobre todo un “Botón Rojo” mejorado que detectará cuándo el país está a punto de arder como pan en el horno de la suegra.
El mandatario advirtió que no puede frenar el clima, pero sí puede pedirle a la gente que no tire colillas ni organice fogatas en el patio. “Vamos a necesitar ayuda de otros países porque, por más aviones y voluntarios que tengamos, el verano puede ponerse más bravo que una fila en el banco”, soltó Kast mientras imaginaba pedirle prestado un helicóptero a Argentina como quien pide azúcar.
El ministro de Agricultura, Jaime Campos, aclaró que esto ya no es solo cosa de la Conaf, sino que todo el Estado se puso de acuerdo como cuando la familia se une para no discutir en el almuerzo de Navidad. Más de cuarenta protocolos, simulacros y convenios con privados prometen que, esta vez sí, nadie se va a quedar mirando cómo arde el bosque como si fuera un capítulo de reality show.
La directora de la Conaf, Aída Baldini, presumió que el famoso “Botón Rojo” ahora mide hasta el horario exacto en que el combustible está seco y listo para encenderse. Además, el país construirá 7.200 kilómetros de cortafuegos, una cifra que suena a quien intenta levantar una muralla china contra las llamas mientras los vecinos siguen tirando brasas desde el balcón.
Al final, el mensaje quedó claro: prevengan, coordinen y no esperen que el verano sea suave. Porque, como dijo alguien por ahí, sin prevención ni el mejor botón rojo del mundo evita que el país termine pareciéndose a una parrillada olvidada en el patio.




