En Texas se arma la telenovela: Trump apoya a un candidato más polémico que el final de una serie

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¡Agarren sus sombreros de vaquero y sus palomitas, porque en Texas la política se ha puesto más buena que un chisme de oficina! Resulta que el expresidente con el bronceado más famoso del mundo, Donald Trump, decidió apostar todo su capital político a un candidato que tiene más trapos sucios que una lavandería en fin de semana. Mientras tanto, los demócratas, que llevaban desde 1994 sin ganar ni a las canicas en Texas, han sacado de la manga a un exmaestro con pinta de buen tipo que quiere convertir el coraje de la gente en una avalancha de votos.

Informe El Chapucero

El retador es James Talarico, un legislador de 37 años que antes daba clases y ahora quiere darles una lección a los republicanos. Este muchacho mezcla sermones de domingo con quejas sobre la cartera vacía, una combinación más rara que una pizza con piña, pero que parece estar funcionando. Los republicanos, en un alarde de creatividad digno de un niño de primaria, le pusieron el apodo de «Talafriki», a lo que él responde con una sonrisa, probablemente mientras cuenta los votos de republicanos hartos de tanto drama y mentiras, como cuando la administración Trump se inventó que había estado en un psiquiátrico.

Del otro lado del cuadrilátero tenemos a Ken Paxton, el fiscal general y protegido de Trump, un personaje que parece sacado de un manual de «cómo no ser un político». El tipo sobrevivió a un juicio político por corrupción como si fuera un gato con siete vidas, su esposa le pidió el divorcio por un lío de faldas digno de telenovela de las nueve, y para celebrar el Año Nuevo se fue a Dubái con unos amigos acusados de fraude. ¡Ni al guionista más alocado de Netflix se le ocurriría tanto!

Lo más cómico es que hasta los propios seguidores de Trump miran a Paxton con cara de «¿y este de dónde salió?». En un mitin, el propio Donaldo tuvo que admitir que perder Texas sería como quedarse sin batería en el móvil en medio de la nada. Un seguidor de 58 años confesó que Paxton no era precisamente el mejor plato del menú. Es como ir a tu taquería favorita y que te digan que solo quedan de verdura: una decepción total.

Mientras los políticos juegan a las sillitas musicales, la gente de a pie la está pasando fatal. Las redadas de la migra (ICE) han dejado los negocios más vacíos que una promesa de campaña. Un empresario de la construcción, que antes apoyaba a Trump, ahora dice que su negocio se partió por la mitad. Los ganaderos se quejan de que no hay quien trabaje, lo que significa que pronto tu bistec podría costar más que un riñón en el mercado negro. El descontento económico le está pasando factura al gobernador republicano, como cuando te llega el estado de cuenta de la tarjeta de crédito después de las vacaciones.

La cereza del pastel es la lógica del votante cabreado. El empresario que se queja de las redadas lo resume así: «Voté por Trump para fastidiar a Biden. Y ahora voy a votar por el demócrata para fastidiar a Trump». Es el equivalente político a cambiar de canal solo porque el presentador te cae mal. Así que, prepárense, porque en Texas el próximo capítulo de este circo promete más drama, traiciones y absurdos que toda una temporada de tu serie favorita. ¡Esto se va a poner feo, pero muy divertido

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