Adolescente francés la lía en una protesta y ahora es el nuevo fichaje de la izquierda radical

Must read

En un giro de guion más inesperado que encontrar sitio para aparcar en el centro, un chaval francés de 17 años llamado Elwan Benoît ha pasado de preocuparse por los exámenes de bachillerato a ser la nueva sensación de la política francesa. Todo comenzó cuando, en medio de una protesta estudiantil, se topó con un entrevistador de la ultraderecha y, en lugar de salir corriendo, le soltó un discurso tan claro y contundente que el vídeo se propagó por internet como un chisme de oficina.

Informe El Chapucero

El muchacho, con la tranquilidad de quien pide una pizza por teléfono, explicó lo que cualquier persona con dos dedos de frente ya sabe: que no es lo mismo estudiar en un instituto del centro de París, donde probablemente limpian el suelo con agua mineral, que en uno de los suburbios, donde los alumnos tienen que hacer turnos para usar la única silla que no está coja. Benoît básicamente dijo que ya está bien de que unos estudien para ir a la NASA y otros para sobrevivir a una yincana de obstáculos con goteras y calefacción estropeada.

Como era de esperar, el viejo lobo de la política, Jean-Luc Mélenchon, que tiene el olfato de un tiburón para la sangre fresca y los votos jóvenes, no tardó en aparecer. En cuanto vio al chaval en una manifestación, corrió a abrazarlo como si fuera el último boleto premiado de la lotería. Lo llamó “tribuno del pueblo”, que suena mucho más impresionante que “el chico este que habla bien en internet”. Elwan, por su parte, declaró que Mélenchon podría “salvar Francia”, una afirmación que demuestra que la adolescencia es una época de gran optimismo y, posiblemente, de consumo de bebidas energéticas muy azucaradas.

Lo más cómico del asunto es que el propio Benoît, en un ataque de sinceridad, ha reconocido que a él le hacen caso porque es blanquito y habla con la soltura de un presentador de telediario. Pidió que los medios también escuchen a los jóvenes de los barrios periféricos, en lo que ha sido el “no me sigan a mí, síganlo a él” más honesto desde los Monty Python. Así que, mientras los políticos se pelean por ver quién se hace la foto con el nuevo prodigio, el chaval ha puesto sobre la mesa una verdad incómoda: en el gran circo de la opinión pública, no todos los payasos tienen el mismo megáfono.

En resumen, la historia de cómo un estudiante, probablemente con la única intención de librarse de un par de clases, se ha convertido en el portavoz no oficial de una generación cabreada. Ahora solo falta ver si su fama dura más que un propósito de año nuevo o si en un par de meses acaba siendo recordado como “el chaval aquel del vídeo”, mientras sigue luchando por encontrar una silla estable en su instituto.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article