Wall Street se cura la cruda con un cóctel de tecnología, pero la IA sigue con dolor de cabeza financiero

Must read

Wall Street se despertó el lunes con ganas de fiesta después de una semana digna de un funeral. Las acciones tecnológicas, que hace unos días valían menos que un tuit borrado, lideraron una recuperación milagrosa que dejó a todos con cara de interrogación. El Nasdaq 100, tras despeñarse un dramático 5.5% la semana pasada, ahora sube como la espuma de una cerveza mal servida. Parece que los inversores tienen la memoria de un pez dorado, olvidando el pánico de hace tres días para volver a apostar su dinero.

Informe El Chapucero

Pero no todo es color de rosa en este casino para millonarios, porque el gran elefante en la habitación es la inteligencia artificial, que gasta más en servidores que un adolescente en videojuegos. A todos les encanta la idea de los robots, pero nadie sabe de dónde saldrá el dineral para financiarlos ahora que pedir prestado es más caro que un aguacate en enero. El caso de CoreWeave, con bonos de alto riesgo que alcanzaron un rendimiento del 15%, huele a desesperación nivel «vendo mi riñón por un inversor».

Como en toda buena telenovela financiera, los «expertos» no se ponen de acuerdo y cada uno da un consejo más confuso que el anterior. Michael Wilson, de Morgan Stanley, ya anda gritando que la tormenta pasó y que es hora de volver a sacar la cartera, como si no acabáramos de ver el diluvio universal. Mientras tanto, en Goldman Sachs están más a la defensiva que un gato acorralado, recomendando a sus clientes que se escondan debajo de la cama y recen.

Mientras los genios de Wall Street juegan a la ruleta rusa con sus portafolios, el petróleo decidió tomarse un respiro, bajando de precio como para darnos una falsa sensación de seguridad. No hay que cantar victoria, que el barril de Brent sigue acumulando un aumento del 75% en lo que va del año, más que el precio del cilantro en el súper. Además, el panorama mundial sigue siendo un caos, con ataques en el golfo Pérsico y las exportaciones de Irán en cero, un número que ni el peor estudiante de matemáticas saca.

Y para cerrar con broche de oro esta función de circo, Elon Musk tuvo una de sus ocurrencias de millonario aburrido. El hombre prometió que para 2027 le regalará una acción de SpaceX a cada niño de Estados Unidos, un plan que costaría la módica suma de 10,500 millones de dólares. Nadie tiene idea de cómo lo hará, pero es el equivalente a prometerle a tu sobrino que le comprarás la luna si se come las verduras. Un gesto que demuestra que en el mundo de las finanzas, la lógica a menudo se toma unas largas vacaciones.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article