La empresa surcoreana SK Hynix sorprendió al mundo al anunciar que devolverá unos 45 mil millones de dólares extras a sus dueños después de que las utilidades se multiplicaran por siete gracias a la demanda desbocada de chips para inteligencia artificial. El segundo mayor fabricante de memorias del planeta confirmó que la escasez de componentes clave para los aceleradores de Nvidia seguirá al menos hasta 2030 y que ya no les queda ni un solo chip convencional ni de alto ancho de banda hasta 2029. Los ejecutivos aseguraron que invertirán a lo bestia para ampliar capacidad mientras los pedidos se acumulan como deudas en una borrachera.
En el trimestre de septiembre reportaron una ganancia operativa de 83,3 billones de wones, unos 62 mil 500 millones de dólares, superando las previsiones en más de un 7 por ciento. Esa cifra provocó que las acciones de SK Hynix subieran más de un 10 por ciento en Seúl y que las de Samsung Electronics se dispararan más de un 9 por ciento. Los inversores respiraron aliviados al saber que la empresa repartirá 60 billones de wones adicionales este año mediante recompras y dividendos, sumados a los 40 billones ya anunciados.
La mayor parte de ese dinero proviene de la venta de acciones de Kioxia a principios de año. SK Hynix y Samsung se han convertido en los grandes beneficiados del auge de la IA porque suministran memoria de alto ancho de banda a Nvidia y aprovechan el aumento de precios de los chips normales. Sus márgenes operativos se mantienen en niveles históricamente altos porque la oferta sigue siendo escasa y la demanda de los que construyen centros de datos no afloja.
Los analistas prevén que las ventas y el beneficio operativo seguirán subiendo en 2027, impulsados por la necesidad de más memoria para agentes de IA que consumen mucha más potencia que los chatbots normales. Un estudio de Macquarie indica que la memoria ya representa cerca de un tercio de todos los gastos en centros de datos de IA y que los precios de la HBM podrían más que duplicarse en 2027. La empresa ha priorizado contratos largos con clientes como Nvidia y ha reducido la producción de memorias convencionales para fabricar las que realmente pagan bien.
Mientras tanto, SK Hynix abandonó la idea de sacar a bolsa su unidad Solidigm en Estados Unidos por la oposición de los accionistas y ahora negocia invertir 45 mil millones de dólares en una nueva planta en ese país. El resultado es que el mercado respira más tranquilo, al menos hasta que alguien pregunte cuánto durará realmente esta borrachera de chips y dinero que parece no tener fin.




