En una movida que demuestra que la única cosa que se vende mejor que un artículo de colección es un despido masivo, el gigante de las subastas en línea eBay ha decidido «optimizar» su inventario de personal. La compañía anunció que le dará las gracias al 9% de su plantilla, lo que se traduce en unos 1.000 empleados que ahora tendrán mucho tiempo libre para buscar ofertas en la propia plataforma, pero desde el lado del desempleo.
Esto no es un hecho aislado, sino más bien el nuevo deporte olímpico de la compañía. Se trata de la segunda ronda de recortes este año, después de que en febrero ya hubieran aligerado la carga despidiendo a 800 trabajadores. Parece que en las oficinas de eBay, el premio al «empleado del mes» consiste en lograr conservar el puesto hasta el día 30 y no terminar en la sección de «artículos de segunda mano».
Según un portavoz con un doctorado en frases corporativas sin sentido, esta poda de personal es para «operar desde una posición de fortaleza» y «alinear recursos con las prioridades estratégicas». Mientras tanto, los genios de los mercados, al enterarse de que mil familias se quedan sin sueldo, hicieron que las acciones subieran un 1,2%. La lógica es aplastante: menos gente trabajando equivale a más dinero para los que no trabajan.
Todo este drama ocurre después de que eBay le diera un portazo en la cara a Ryan Cohen, el mandamás de GameStop, quien les ofreció 56.000 millones de dólares por la empresa. Cohen había criticado al director ejecutivo de eBay, Jamie Iannone, por despilfarrar dinero en publicidad como si fuera un adolescente con la tarjeta de crédito de su papá. La oferta fue calificada de «ni creíble ni atractiva», probablemente porque no incluía suficientes despidos para su gusto.
Mientras la guillotina cae sobre los empleados, el director Iannone sigue enfocado en su brillante estrategia de vender artículos de lujo, productos reacondicionados y cachivaches de colección. Además, su reciente adquisición de la plataforma Depop les costó 200 millones de dólares más de lo previsto, un pequeño error de cálculo que seguro no tuvo nada que ver con la necesidad de «ahorrar» en salarios.
La empresa presentará sus resultados financieros el 28 de octubre, y la expectativa es máxima. Con esta racha de «optimizaciones», no sería raro que el próximo informe lo entreguen escrito a mano en una servilleta para ahorrar en tinta de impresora. Al fin y al cabo, todo sea por mantener esa «posición de fortaleza».




