Meta evalúa sacar al mercado al menos veinte mil millones de dólares en bonos con grado de inversión. La operación incluye deuda en euros por primera vez y busca medir el apetito de inversionistas cansados del gasto en inteligencia artificial. Nadie ha confirmado la decisión final y el monto podría crecer si hay demanda suficiente.
La empresa encargó a Citigroup y Morgan Stanley que llamen a posibles compradores el lunes y el martes. Se trata de la primera gran emisión de deuda en seis meses y sigue los pasos de Alphabet y Amazon para diversificar monedas. La última vez que Meta vendió bonos fue en abril, cuando reunió veinticinco mil millones y atrajo noventa y seis mil millones en pedidos.
Los gigantes tecnológicos han pedido prestados cientos de miles de millones desde el año pasado para construir centros de datos y comprar chips. Ese aluvión de deuda ha hecho que el costo de protegerse contra un impago alcance máximos históricos. Los inversionistas ya no tragan entero y exigen rendimientos más altos para tragarse el riesgo.
La emisión en dólares cubrirá plazos de cinco a treinta años, mientras que la parte en euros irá desde poco más de cuatro años hasta casi treinta y ocho. Alphabet y Oracle también están ofreciendo mayores concesiones en sus propias colocaciones para convencer a los compradores. El entusiasmo por todo lo relacionado con inteligencia artificial ha bajado varios grados.
Meta además está vendiendo acciones a lo grande: veinticinco mil millones en ordinarias, doce mil quinientos millones en preferentes y hasta sesenta mil millones más a través de un programa de venta continua. Todo para seguir quemando efectivo en una apuesta cuya rentabilidad todavía nadie ve clara. Al final, los inversionistas terminan pagando la fiesta mientras la empresa sigue prometiendo que la inteligencia artificial algún día pagará las cuentas.




