Facundo Gómez Minujín, el jefe de JPMorgan en la región, soltó la bomba en un evento de Lantia Capital: los bonos del país cotizan a precios de remate con un riesgo país de 700 puntos, pero no porque Argentina no pueda pagar, sino porque los inversores temen que el próximo gobierno decida no hacerlo por pura voluntad política.
Brasil, con un déficit enorme, paga mucho menos por su deuda, rondando los 200 o 250 puntos. El banquero recordó que la Argentina ya acumula nueve defaults por esa misma razón: siempre tuvo plata para cumplir, pero los gobernantes prefirieron jugar a otra cosa.
Los grandes fondos de inversión de verdad, como Fidelity y BlackRock, ya se quemaron varias veces y ahora esperan señales firmes de que todo se estabilice. En cambio, los hedge funds ven la oportunidad de entrar y salir rápido, porque según Gómez Minujín la deuda está barata pero solo para quien busca el golpe corto.
En el resto del mundo los Estados pagan menos que las empresas porque no quiebran. En Argentina pasa lo contrario: el Estado ha estafado tantas veces que las compañías salen al mercado con emisiones de deuda a tasas atractivas mientras el Tesoro se queda mirando.
El origen del problema está en la confiscación de las AFJP, que dejó sin mercado de capitales local. Ahora los depósitos duran apenas 30 días y los fondos de pensión representan solo el 13 por ciento del PBI, muy lejos de lo que ocurre en Chile o en Estados Unidos.
Gómez Minujín insiste en que el gobierno tiene herramientas para crear fondeo de largo plazo pero va demorado, mientras los inversores siguen preguntándose si la próxima administración preferirá volver a default antes que cumplir.




