Las acciones de Latam Airlines se preparan para cerrar su mejor semana en Wall Street desde que volvieron a cotizar, con un avance del 13 por ciento en apenas unos días. Los inversionistas parecen más felices que un pasajero que consigue asiento en primera sin pagar extra, aunque el precio del combustible subió un 52 por ciento y la empresa recortó sus pronósticos de ganancias. El resultado trimestral mostró ingresos de 4.567 millones de dólares, un 18 por ciento más que el año pasado.
Los analistas no dudan ni un segundo: los diez que siguen la aerolínea recomiendan comprar sin titubeos y ven un precio objetivo de 72 dólares por acción. Eso significa que todavía hay margen para que el papel suba más de la mitad desde los niveles actuales. Mientras tanto, la compañía logró trasladar el 80 por ciento del encarecimiento del combustible a los precios de los pasajes, aunque el resultado operativo bajó de 689 a 589 millones de dólares.
Los ingresos de las cabinas premium crecieron un 23 por ciento y el negocio de carga avanzó un 20 por ciento, lo que ayudó a compensar parte del golpe del combustible. El Ebitda ajustado superó las expectativas del mercado, alcanzando 1.100 millones de dólares. Aun así, la empresa bajó su proyección de Ebitda para 2026 y ya advierte que el poder de subir tarifas podría debilitarse en el último trimestre del año.
El director ejecutivo dejó claro que solo van a crecer si el negocio sigue siendo rentable y que la capacidad del próximo año dependerá de cómo se comporte el precio del combustible. Los analistas de Citi y Renta 4 mantienen su visión positiva, aunque ajustaron ligeramente sus precios objetivo. La acción cotiza a un múltiplo que muchos consideran atractivo, lo que mantiene el interés de los fondos pese a los nubarrones del combustible.
En resumen, Latam parece haber encontrado la forma de volar con viento de cola en la bolsa mientras el combustible sigue subiendo como si fuera en ascensor. El mercado aplaude la disciplina de la aerolínea, pero todos saben que cualquier bajada en el precio del petróleo sería como ganar la lotería sin comprar billete. Por ahora, los números permiten celebrar, aunque con el tanque siempre medio lleno de incertidumbre.



