La fiesta económica de Latinoamérica se pone aburrida, pero unos pocos siguen con la barra libre

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Abran paso, saquen sus calculadoras de bolsillo y prepárense para la noticia más emocionante del año: el Banco Mundial nos informa que el crecimiento de América Latina y el Caribe se va a desacelerar. La región pasará de un ya de por sí mediocre 2.4% a un espectacular 2.2% para 2026. Es una diferencia tan pequeña que apenas se nota, como la que hay entre estar completamente quebrado y estarlo un poquito más, pero con gráficos elegantes que lo demuestran.

Informe El Chapucero

Pero no todo es un drama digno de telenovela de las nueve. Hay un par de alumnos aplicados que sí hicieron la tarea. El Salvador (con un 4.5%) y Paraguay (con un 4.7%) son los nerds de la clase económica, presumiendo sus cifras gracias a que se pusieron serios con la seguridad y aplicaron la de “apretarse el cinturón hasta no poder respirar”. Según los genios del Banco Mundial, esta receta mágica atrae a los inversionistas como la miel a las moscas.

Mientras tanto, en el rincón de los casos extraños, tenemos a Argentina. Aunque su crecimiento bajó del 4.5% a un más modesto 2.1%, el Banco Mundial le tiene una fe ciega, casi como la que uno le tiene a ese amigo que siempre promete que ya va a cambiar. Proyectan que crecerá por tres años seguidos por primera vez en casi dos décadas, gracias a ajustes fiscales y abrir su economía. Veremos si esta vez el milagro dura más que un fin de semana largo.

¿Y los gigantes de la región? Pues, durmiendo la siesta. Brasil (2.1%) y México (1.4%) avanzan con la energía de alguien que se levantó un lunes a las cinco de la mañana. Su ritmo es tan lento que, si la economía fuera una carrera, ya los habrían descalificado por estorbar. Este estancamiento, traducido al español de a pie, significa que salir de la pobreza seguirá siendo más difícil que armar un mueble de IKEA sin instructivo.

Para ponerle más sal a la herida, la lista de pretextos es larga. El fenómeno de El Niño amenaza con secar unas cosas y ahogar otras, los precios de la energía son más volátiles que tu estado de ánimo en quincena y los bancos centrales mantendrán las tasas de interés altas. Es decir, el crédito seguirá siendo un lujo para millonarios, mientras el resto de nosotros hacemos malabares con las deudas.

Y como si el panorama no fuera lo suficientemente absurdo, el informe añade que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que según ellos comenzó a finales de febrero, ha disparado los precios de la energía. Así que, además de la economía, parece que alguien también se inventó un nuevo calendario de conflictos bélicos. En resumen: preparen los ahorros y el sentido del humor, porque se viene bueno el chaparrón.

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