En un giro de guion más dramático que el final de tu serie favorita, se acabó el amor entre KFC y PepsiCo. Tras décadas de una relación que parecía más estable que el matrimonio de tus abuelos, la cadena de pollo frito ha decidido que ya no quiere más Pepsi en su vida y se ha ido corriendo a los brazos burbujeantes de Coca-Cola. Los casi 4.000 restaurantes de KFC en Estados Unidos se preparan para el cambio de pareja, que se completará en la primavera, dejando a Pepsi más sola que un calcetín sin su par.
Para Coca-Cola, esta jugada es como ganarse la lotería sin haber comprado el billete. Un consultor de bebidas, probablemente celebrando con una Coca-Cola de grifo, calificó la movida como una «gran victoria», consolidando aún más su imperio líquido que ya cuenta con titanes como McDonald’s y Burger King. Es el equivalente a que el capitán del equipo de fútbol fiche por el equipo rival justo antes de la final del campeonato, dejando al otro en la lona y preguntándose qué hizo mal.
Mientras tanto, en las oficinas de PepsiCo, el ambiente es más gris que un día de lluvia en la ciudad. La empresa no solo está lidiando con esta ruptura sentimental, sino que también ha visto cómo otros grandes clientes, como Marriott y Costco, le han dicho «no eres tú, soy yo» y han cambiado de bando. El propio director ejecutivo, Ramón Laguarta, admitió en una llamada con analistas que «no nos sentimos optimistas», una frase que en el mundo corporativo suena a un llanto desconsolado en el baño.
Lo más jugoso del chisme es que KFC y PepsiCo tienen un pasado familiar bastante enredado. La cadena de pollo, junto con Pizza Hut y Taco Bell, fue parte de PepsiCo hasta que se independizaron en 1997, como un hijo que se va de casa para fundar su propia empresa. Ahora, KFC le da la espalda a su antiguo progenitor, mientras que sus hermanos, Taco Bell y Pizza Hut, se mantienen leales a papá Pepsi, creando una tensión que hará de las próximas cenas familiares un evento digno de ser televisado.
La noticia, como era de esperar, sacudió el mercado de valores, donde las acciones de PepsiCo bajaron como si les hubieran contado un mal chiste, mientras que las de Coca-Cola y Yum! Brands (la mamá de KFC) subieron ligeramente. Así que la próxima vez que pidas un cubo de pollo frito, sabrá un poquito diferente: tendrá un ligero toque de traición, una pizca de capitalismo salvaje y, por supuesto, el inconfundible sabor de la Coca-Cola. ¡Provecho




