Agárrense la cartera, porque los adivinos con corbata de Deutsche Bank han sacado su bola de cristal para predecir el precio del petróleo en 2027. El pronóstico es tan claro como el agua de un charco: o el barril costará unos míseros 74 dólares o se disparará hasta los casi 130 billetes verdes. Básicamente, en unos años o llenaremos el depósito del coche con las monedas que encontremos en el sofá, o tendremos que vender un órgano para ir a trabajar. Todo depende de si en Medio Oriente deciden hacer las paces o seguir con el alboroto.
Imaginen un mundo ideal donde se firma la paz y los buques petroleros navegan libres como pajaritos. En ese paraíso de ositos de peluche, el mercado se inundaría con un excedente de 4,1 millones de barriles diarios. Habría tanto crudo que podríamos usarlo para freír papas. En este escenario de fantasía, el precio del Brent caería a 74 dólares, un chollo que no hemos visto en años y que haría que nos olvidáramos por un rato del susto que nos da la gasolinera.
Ahora, pasemos al escenario que nos provoca úlceras. Si la guerra se alarga más que un capítulo de telenovela turca, prepárense para el sablazo de 130 dólares por barril. La cosa ya está que arde, con los ataques a buques en su punto más alto y los costos de transporte por las nubes. Fletar uno de esos gigantescos barcos petroleros ya se ha duplicado, pasando de 16 a 32 dólares. Es el equivalente marítimo a que tu taxista te cobre el doble por poner la radio.
El mercado petrolero anda con los nervios más destrozados que un adolescente después de una ruptura amorosa. Hace poco, un simple rumor de que Qatar y Pakistán podrían mediar en el conflicto hizo que el precio cayera 6 dólares en cuestión de horas. Pero en cuanto un diplomático dijo que nanay, que de acuerdo nada, el precio volvió a subir más rápido que la espuma de la cerveza. El mercado reacciona a los chismes como si fuera un programa de corazón.
Al final, la diferencia entre que nos sobre el dinero o que pidamos un crédito para la gasolina es de 56 dólares por barril. La predicción de Deutsche Bank es como decir que en 2027 o hará un sol radiante o caerá un meteorito, dejando claro que no tienen ni la más remota idea de lo que va a pasar. Así que ya saben, planificar sus finanzas a futuro es tan fiable como jugar a la ruleta rusa con una pistola de agua.




