El peso colombiano baila de alegría frente al dólar mientras Brasil y México se tambalean como borrachos en una fiesta

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El peso colombiano cerró octubre con una subida del 3,58 por ciento frente al dólar, impulsado por tasas de interés altas y el precio del petróleo que superó los 116 dólares por barril. Mientras tanto, el real brasileño cayó 4,96 por ciento y el peso mexicano perdió 3,87 por ciento, castigados por un dólar fortalecido y las expectativas de una Reserva Federal más estricta. Los analistas señalan que Colombia se benefició de operaciones de carry trade y menor prima de riesgo, algo que otros países de la región solo pueden envidiar desde la distancia.

El colón costarricense avanzó 0,63 por ciento y el peso uruguayo ganó 0,30 por ciento, gracias a entradas de dólares por exportaciones, turismo e inversión extranjera. En cambio, el real brasileño sufrió el impacto de las elecciones presidenciales, que movieron los mercados como si fueran fichas de dominó. Los analistas esperan que, una vez pasado el ruido electoral, el flujo de capitales ayude a estabilizar la moneda, aunque las promesas fiscales siguen generando desconfianza.

El peso mexicano quedó segundo en la lista de perdedores por la combinación de un dólar global fuerte y menores expectativas de recortes de tasas por parte del Banco de México. El peso chileno retrocedió 1,84 por ciento, afectado por el petróleo caro y la fortaleza del dólar, aunque el cobre a 6,5 dólares la libra actuó como freno parcial. Otros como el guaraní paraguayo y el peso dominicano también perdieron terreno, pero en menor medida.

Colombia proyecta monetizaciones de entre 2.000 y 3.000 millones de dólares para el cierre de 2026 y cerca de 15.000 millones en 2027, lo que genera expectativas mixtas entre analistas. El repunte del crudo favoreció al país como exportador neto, mientras que en Brasil la recuperación del carry trade podría llegar después de que pase el efecto electoral. En México, las preocupaciones fiscales y la prima de riesgo siguen presionando la moneda.

Los analistas coinciden en que el cierre del año dependerá de las decisiones de la Reserva Federal y de los precios de las materias primas. Mientras tanto, el peso colombiano disfruta su momento de gloria y el real brasileño espera que el panorama mejore antes de que llegue la próxima tormenta. Al final, las monedas latinoamericanas siguen el mismo guion de siempre: unas suben, otras bajan y todas terminan mirando de reojo al dólar como si fuera el suegro que nunca se va.

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