Los mercados brasileños se derrumbaron este lunes como si un tornado hubiera arrasado con las expectativas de los inversores. La victoria de Lula sobre Flávio Bolsonaro activó el circuit breaker en la bolsa local tras una caída inicial del diez por ciento. El Ibovespa cerró con una baja del trece coma ochenta y ocho por ciento, la peor desde la pandemia.
Acciones como las de Magazine Luiza perdieron más de la mitad de su valor en horas. Empresas de distintos sectores sufrieron descensos entre el cuarenta y el cincuenta y ocho por ciento. En Wall Street los papeles de Nubank y Petrobras también registraron caídas cercanas al quince por ciento.
El real brasileño se convirtió en la moneda que más se depreció en el mundo durante la jornada. Analistas del Citi señalaron que el resultado electoral iba en contra de lo que el mercado esperaba en materia fiscal. La deuda pública superior al ochenta por ciento del producto interno bruto sumó más incertidumbre a la situación.
El ETF que sigue las acciones brasileñas en Tokio perdió quince por ciento, su mayor retroceso diario desde dos mil ocho. Algunos bonos soberanos en dólares cedieron más de un punto y medio centavo en un abrir y cerrar de ojos. La presión se extendió también a contratos de swaps de tasas de interés que tocaron límites de negociación.
JPMorgan bajó su recomendación sobre el real y los bonos brasileños tras el resultado. Bradesco BBI pasó a una perspectiva neutral para las acciones del país. El mercado ahora espera las primeras señales de Lula sobre gasto público y manejo de las empresas estatales.
Los inversores que apostaban por un ajuste fiscal más estricto terminaron viendo cómo sus posiciones se evaporaban como un helado al sol. La última vez que se activó el circuit breaker había sido en dos mil veinte por la pandemia, pero esta vez el detonante fue puramente electoral.




