El Banco Mundial llega a México con la cartera abierta para arreglar un sistema eléctrico que parpadea más que arbolito de Navidad en corto

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Justo cuando pensabas que tendrías que volver a las velas para tus cenas románticas, aparece el International Finance Corporation (IFC), que viene siendo como el primo rico y con estudios del Banco Mundial. Esta organización ha puesto sus ojos en el sector energético de México, probablemente porque notaron que la luz se va justo en el clímax de la telenovela. El plan es inyectar una lanita para que la infraestructura deje de funcionar con la misma fiabilidad que una promesa de político en campaña.

Alfonso García Mora, un mandamás del IFC con un cargo más largo que lista del súper, soltó la sopa diciendo que andan de coqueteo con varias empresas, tanto del gobierno como privadas. Afirmó que «estamos hablando con muchos jugadores», como si en lugar de firmar contratos millonarios estuvieran organizando un torneo de dominó. Aunque no quiso soltar prenda sobre los demás pretendientes, sí confirmó que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es una de sus citas principales.

La relación entre estos dos ya tiene historia, no es un amor de verano. El IFC está pensando en comprarle unos 80 millones de dólares en papelitos financieros a la CFE para que arreglen sus cables. Y es que, con una visión de futuro tan clara que ya invirtieron en el 2025, el IFC previamente le había comprado otros 75 millones de dólares a la CFE. Todo sea por financiar redes que no pierdan energía como si fuera coladera y que aguanten más fuentes renovables.

Parece que México se ha vuelto el cliente frecuente del Grupo Banco Mundial, pues el país se convirtió en el sexto lugar del mundo donde más capital privado movilizaron, con una suma de 3,800 millones de dólares. Según García Mora, no solo la energía atrae el billete; la salud, el transporte y las sufridas pequeñas y medianas empresas también están en la lista de populares. Todo esto es parte de la nueva estrategia del jefe supremo del Banco Mundial, Ajay Banga, quien llegó en 2023 con la misión de que las inversiones se traduzcan en empleos.

Y para que veas que no son tan anticuados, el Banco Mundial ahora quiere jugar a ser moderno y se está aliando con las «fintechs». La nueva onda es que las pequeñas empresas puedan pedir préstamos usando como garantía sus ingresos y gastos, en lugar de tener que empeñar hasta el perico. Básicamente, tu palabra y tus facturas del Oxxo podrían ser suficiente aval para que te presten una feria.

Así que ya lo sabes, el gran banco global viene al rescate con sus millones y sus ideas innovadoras para evitar que tu licuadora se apague a medio licuado. Ahora solo queda esperar que todo este alboroto financiero signifique que la próxima final de fútbol se pueda ver completa, sin que la luz se vaya justo en la tanda de penales. Crucen los dedos.

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