Dos millonarios gringos pelean por un puerto verde en los manglares de Panamá

Must read

Dos estadounidenses con más dinero que sentido común se enfrentan en Panamá por un puerto de 260 millones de dólares que uno llama verde y el otro ve como una amenaza ecológica. Louis Bacon, dueño de un resort de lujo en una isla cercana, asegura que el proyecto destruirá manglares que protegen la costa y absorben carbono. John McKeown, promotor del Puerto Barú, promete paneles solares, turismo y más de mil empleos para la provincia de Chiriquí. La disputa ya llegó a la Corte Suprema y ha derivado en demandas penales contra organizaciones ambientales locales.

El proyecto contempla 124 hectáreas de instalaciones portuarias justo donde viven manglares que representan una cuarta parte de los que quedan en Panamá. Bacon sostiene que McKeown carece de experiencia en puertos y que la ubicación es inadecuada. McKeown responde que el impacto ambiental ya fue estudiado durante cuatro años y aprobado por el gobierno anterior. Mientras tanto, las organizaciones que se oponen enfrentan congelamiento de cuentas y denuncias por difamación presentadas por la empresa.

Bacon ha financiado la campaña contra el puerto, cubierto gastos legales de las ONG y propuesto trasladar el proyecto ochenta kilómetros al oeste, a Puerto Armuelles. McKeown rechaza la idea porque quedaría demasiado lejos de las granjas de café, papaya y camarón de la región. El ministro de Ambiente actual dice que acatará lo que decida la Corte Suprema, aunque admite que las demandas contra las organizaciones le generan preocupación.

La ironía resulta difícil de ignorar: un conservacionista millonario que protege su isla de lujo y un empresario que promete un puerto ecológico en medio de un ecosistema frágil. Ambos aseguran actuar por el bien de Panamá, pero el resultado es que las organizaciones locales terminan sin dinero para pagar nóminas mientras los tribunales deciden. El caso muestra cómo dos fortunas extranjeras pueden convertir un rincón virgen en campo de batalla legal.

Al final, la Corte Suprema tendrá la última palabra sobre si los manglares se convierten en muelle para barcos de carga o siguen absorbiendo carbono en paz. Mientras tanto, los dos millonarios siguen gastando recursos en abogados y estudios, demostrando que en Panamá también se puede pelear con estilo cuando hay suficiente dinero de por medio.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article

- Advertisement -spot_img