El Ministerio de Hacienda calcula que el país necesitará 25.000 millones de dólares en 2027 para no quedarse sin oxígeno. Por eso esta semana llega una misión técnica del Fondo Monetario Internacional dispuesta a revisar las cuentas hasta el último recibo de luz. El objetivo oficial es conseguir entre 4.000 y 5.000 millones a una tasa cercana al 4 por ciento, algo así como pedirle al banco que te preste para pagar la tarjeta antes de que te corten la luz.
Las reuniones se centrarán en cómo tapar el hueco fiscal sin que el paciente se desangre. El FMI ya dijo que le parece bien que el Gobierno haya mandado al Congreso un paquete de medidas, aunque aclaró que eso no significa que ya esté aprobando el préstamo ni que vayan a soltar la plata mañana. Es como cuando tu suegra te dice que te quiere ayudar, pero primero quiere ver los estados de cuenta.
El ministro Miguel Gómez Martínez explicó que sin el respaldo del organismo será muy difícil volver a los mercados internacionales. Afirmó que el apoyo depende del ajuste que haga Colombia y que, si no se hace el esfuerzo, el Fondo no va a estar para apagar incendios. Mientras tanto, el vicepresidente José Manuel Restrepo advirtió que, si no se corrige el desequilibrio, el país podría entrar en default en 2027 y tener que multiplicar por cinco sus fuentes de financiación.
El Congreso será el encargado de debatir la Ley de Rescate Económico, y todos saben que ahí las cosas nunca son sencillas. Gómez reconoció que el trámite siempre es complicado, pero confía en que los legisladores entiendan la gravedad del asunto. De lo contrario, el próximo año el país podría tener que pedir prestado hasta para comprar café.
Al final, la visita del FMI parece más un chequeo médico que una fiesta de bienvenida. El organismo ya dejó claro que valora el esfuerzo, pero que la plata no sale sola. Queda por ver si el Congreso decide operar o si prefiere seguir mirando cómo se agranda el hueco hasta que ya no quede nadie para taparlo.




