Una empresa china de ingeniería reactivará el próximo mes una unidad de 600 megavatios en Planta Centro, el mayor complejo termoeléctrico de Venezuela. El contrato data de la época de Hugo Chávez y busca recuperar parte de la capacidad perdida desde 2021. La medida llega justo cuando los cortes de luz se han vuelto más frecuentes tras los sismos de junio.
Los apagones han provocado 531 protestas solo en septiembre, más de veinte veces la cantidad registrada un año antes. Desde fábricas hasta barrios enteros, la falta de electricidad genera un malestar que ya no se puede disimular con velas ni generadores prestados. Caracas sigue siendo una de las pocas zonas que casi no se queda a oscuras.
La presencia de China Machinery Engineering recuerda que Pekín mantiene proyectos activos en Venezuela pese a las promesas de la administración de Donald Trump de reducir esa influencia. El secretario de Estado Marco Rubio ha hablado de eliminar la huella china, iraní y rusa en el país. Mientras tanto, las reparaciones continúan con fondos y personal chino.
Sobre el papel, Venezuela cuenta con capacidad para generar unos 37.000 megavatios, pero el deterioro de las plantas hace que muchas solo sirvan como chatarra cara. Planta Centro, con seis unidades, podría producir más de 2.500 megavatios si funcionara completa. La unidad que se reactiva aportará alrededor del 25 por ciento de esa potencia total y usará fueloil de PDVSA.
Otras firmas como GE Vernova e Impsa también participan en reparaciones de la red eléctrica y de la hidroeléctrica de Tocoma. El sector petrolero depende del suministro estable, por lo que varias compañías extranjeras están invirtiendo en generadores propios. Sin luz confiable, hasta extraer crudo se vuelve una tarea de ingeniería de supervivencia.
El resultado es que una planta medio muerta desde hace años volverá a resoplar con fueloil mientras los apagones siguen siendo el tema obligado en las conversaciones de los venezolanos.




