En la jornada 14 del Apertura 2026, las Águilas del América Femenil visitaron el Clásico Nacional y se llevaron más que tres puntos: se llevaron la atención completa del estadio. Con el liderato del Grupo B ya en la bolsa, el equipo de Ángel Villacampa decidió que no había mejor momento para demostrar que la intensidad no se negocia ni siquiera en partidos amistosos disfrazados de guerra civil.
Scarlett Camberos fue la encargada de encender el termómetro. Al minuto 58, aprovechó un contragolpe, bailó a su marcadora como si estuviera en una pista de salsa y soltó un disparo que Blanca Félix solo pudo ver de lejos. El gol ya era suficiente para enfriar el orgullo rojiblanco, pero Camberos decidió subir la apuesta. Después de recibir los abrazos de sus compañeras, se dirigió a la tribuna y realizó el gesto clásico de “no los escucho”, como si los reclamos de la afición chivas fueran un zumbido lejano de mosquitos.
Luego vino el remate maestro: se arrodilló sobre el césped y levantó las manos al cielo, copiando exactamente la celebración de Cuauhtémoc Blanco. La escena se volvió instantáneamente viral, porque Scarlett no solo marcó un gol, sino que también rindió homenaje al Ídolo de Tepito frente a la casa del rival. El simbolismo fue tan directo que hasta los más escépticos tuvieron que reconocer el detalle.
Después del partido, Villacampa destacó la identidad colectiva del equipo y admitió que administró algunos minutos por molestias físicas pensando en la Liguilla. El técnico español dejó claro que representar al América exige mantener la exigencia alta sin bajar la guardia. Con esta victoria, las azulcremas cerraron la fase regular con la moral por las nubes y la mirada puesta en los cuartos de final, donde esperan que este mismo poder ofensivo y estas celebraciones con historia les sirvan para seguir escribiendo páginas en el torneo.



