El Banco de México bajó la tasa de interés en 25 puntos base hasta 6.25 por ciento, con una votación de tres contra dos que dejó a dos subgobernadores pidiendo que todo siguiera igual. La junta decidió que el proceso de desinflación ya va por buen camino y que el tipo de cambio no se va a colar tanto en los precios. Mientras tanto, la inversión fija de empresas y gobierno cayó 1.8 por ciento en agosto, con las compras de maquinaria y equipo desplomándose 3.5 por ciento.
El consumo de las familias mexicanas subió apenas 0.5 por ciento en agosto después de un julio que casi ni se sintió. El indicador de confianza empresarial bajó 0.2 puntos en octubre y ya lleva 20 meses por debajo de los 50, como si los empresarios hubieran decidido mirar el futuro con cara de funeral. Aun así, el indicador adelantado de la economía sigue subiendo y ya suma once meses de avances.
Las remesas que llegaron en septiembre alcanzaron 5 mil 362 millones de dólares, 1.6 por ciento más que el año pasado, y ya van cinco meses seguidos por encima de los 5 mil millones. El acumulado de enero a septiembre llegó a 47 mil 164 millones de dólares, suficiente para que más de uno piense en mandar saludos en lugar de quejarse del tipo de cambio.
La venta de autos nuevos creció 3.1 por ciento en octubre y alcanzó 137 mil 438 unidades, la mejor cifra desde 2016. En Estados Unidos, la manufactura repuntó con un PMI de 55.5 y se crearon 165 mil empleos, mientras el desempleo bajó a 4.1 por ciento. La inflación de la zona euro llegó a 4 por ciento, su nivel más alto en tres años, por culpa de la energía.
El peso cerró la semana en 18.6280 por dólar tras ganar 12 centavos, cortando una racha de ocho semanas a la baja. La Bolsa Mexicana de Valores subió 0.40 por ciento y acumuló cuatro jornadas seguidas en verde. Wall Street terminó con resultados mixtos, como si los inversionistas no supieran si celebrar o esconderse debajo de la mesa.



