Un inmigrante indocumentado venezolano fue capturado cerca de la Casa Blanca con un rifle, dos pistolas y un montón de balas en un auto robado. Al ser interrogado, el sujeto declaró que unas voces dentro de su cabeza le ordenaban matar al presidente Donald Trump. El arresto ocurrió el jueves y las autoridades confirmaron que el hombre entró ilegalmente por la frontera de Texas en marzo del año pasado.
Las voces, según el detenido, no eran suaves ni educadas. Le gritaban como si fueran su suegra exigiendo que bajara el volumen del reggaetón a las tres de la mañana. Los agentes del Servicio Secreto no se anduvieron con rodeos y lo redujeron antes de que pudiera acercarse demasiado a la residencia presidencial.
Este nuevo incidente llega después de dos intentos previos contra Trump en los últimos meses. Uno en un mitin en Pensilvania y otro en un campo de golf de Florida. Desde que el republicano volvió al poder, la vigilancia alrededor de la Casa Blanca parece más estricta que la seguridad en una boda de narcos.
Mientras tanto, el sospechoso sigue bajo custodia y las autoridades investigan si las voces eran reales o simplemente el resultado de ver demasiados capítulos seguidos de telenovelas venezolanas. Por ahora, Trump sigue vivo y las voces siguen sin dar explicaciones coherentes.



