Donald Trump anunció que Stephen Miller, de 41 años y alma de las deportaciones masivas, pasa a ser el nuevo jefe de gabinete. Susie Wiles, la anterior ocupante del cargo, se va a otro rincón del tinglado político como quien deja el sofá porque ya no cabe en él.
Miller, que también lleva el título de asesor de Seguridad Nacional, ha sido el cerebro detrás de las redadas que parecen sacadas de una película de acción mal contada. El hombre ha recibido críticas por los tiroteos de agentes de ICE en Mineápolis, pero en la Casa Blanca lo defienden como si fuera un santo de la frontera.
La noticia llega justo después de que Trump perdiera el control de la Cámara y el Senado frente a los demócratas. En lugar de frenar, el presidente de 80 años decide seguir a toda velocidad, como quien pisa el acelerador porque ya no le importa el carné de conducir.
Wiles, de 69 años y tras superar un cáncer de mama, se despidió con un mensaje de orgullo por haber ayudado a “poner a Estados Unidos primero”. Nadie sabe exactamente qué hará ahora, pero todo apunta a que le han asignado un despacho sin ventana y sin café gratis.



