La productividad laboral de Estados Unidos se dispara como un cohete y deja a los jefes con cara de pocos amigos

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La Oficina de Estadísticas Laborales informó que la productividad no agrícola creció un 3,6 por ciento anualizado en el tercer trimestre, el ritmo más rápido en doce meses. Esto ocurrió después de un avance revisado del 2,1 por ciento en el periodo anterior. Las empresas invirtieron en inteligencia artificial, software y maquinaria para que cada empleado rinda más sin necesidad de contratar a nadie extra.

Los costos laborales unitarios bajaron un 0,7 por ciento, la primera caída desde el segundo trimestre de 2025. Este descenso llega justo cuando los precios de los insumos se han vuelto una pesadilla para cualquier negocio. Las compañías esperan que estos números les permitan contener los aumentos de precios que tanto molestan a los clientes.

El crecimiento económico de Estados Unidos también se aceleró gracias a la inversión empresarial y al gasto constante de los consumidores. Los economistas esperan que las mejoras en eficiencia sigan durante el resto del año. La Reserva Federal describió el avance de la productividad como sólido, aunque la inflación siga dando dolores de cabeza.

Otro dato que sorprendió fue el de las solicitudes iniciales de prestaciones por desempleo, que tocaron su nivel más bajo desde 1969. Al mismo tiempo, los anuncios de despidos en octubre alcanzaron el mínimo de los últimos tres años. Todo indica que el mercado laboral sigue más estable que una mesa de billar.

La participación de los trabajadores en los ingresos se ubicó en el 53 por ciento, el nivel más bajo registrado desde 1947. Esto significa que las empresas se quedan con una tajada mayor mientras los sueldos suben menos que la producción. Los analistas advierten que esta situación podría generar más tensiones si los empleados se dan cuenta de que producen más pero cobran parecido.

La producción empresarial no agrícola subió un 3,7 por ciento anualizado, las horas trabajadas apenas crecieron un 0,1 por ciento y la remuneración por hora aumentó un 2,9 por ciento. Después de ajustar por inflación, el poder adquisitivo de los trabajadores mejoró solo un 1,1 por ciento. Al final, parece que la inteligencia artificial promete futuro, pero por ahora los números siguen bailando al ritmo de siempre.

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