El anexo del Palacio Legislativo se convirtió esta semana en escenario de una fiesta tan surrealista como un asado con disco de vinilo de Silvio Rodríguez sonando de fondo. La convocatoria por los cien años de Fidel en Solidaridad con Cuba incluyó proyección del documental *El Sueño de Fidel* del diputado Agustín Mazzini, cierre musical a cargo de Numa Moraes y oradores de pura cepa frenteamplista: la embajadora cubana Lissett Pérez, la senadora Bettiana Díaz y los diputados Magela Rinaldi, Carlos Reutor y Cecilia Badín. Todo moderado por Víctor Aldaya, como si fuera una tertulia de comité de base trasladada al edificio más solemne del país.
La oposición, en cambio, reaccionó como si les hubieran servido mate con cianuro. El diputado Juan Martín Rodríguez escribió en X que en la Casa de la Democracia estaban homenajeando a un dictador y que ya era demasiado. Felipe Schipani, del Partido Colorado, pidió directamente cancelar el evento y sugirió que lo hagan en los comités de base, no donde se supone que se defiende la democracia. Hasta Cabildo Abierto se metió en la discusión, recordando que mañana podrían terminar debatiendo sobre Israel, Palestina, Irán o Venezuela mientras la gente sigue esperando que arreglen los pozos de la calle.
El Frente Amplio respondió con el diputado Sebastián Valdomir, quien le recordó a Rodríguez que en el Parlatino convive con un legislador cubano sin problema y que la indignación parece selectiva según el país donde se esté. Al final, la moción opositora ni siquiera alcanzó los votos necesarios para tratar el tema como asunto político, dejando el evento intacto y la polémica convertida en otro capítulo más del circo legislativo uruguayo.




