El índice Bloomberg Dollar Spot trepó un 0,3 por ciento el martes, su mayor salto desde el primero de octubre, justo cuando Estados Unidos celebraba elecciones de mitad de mandato. El repunte llegó impulsado por los rendimientos de los bonos del Tesoro y datos económicos que se negaban a enfriarse. Además, el auge del comercio de inteligencia artificial metió la mano para empujar la divisa hacia su máximo anual alcanzado el mes pasado.
Los operadores no apartaban la vista de Medio Oriente, donde el petróleo y las tensiones entre Estados Unidos e Irán amenazaban con mandar al dólar de vacaciones sin previo aviso. El lunes la divisa ya había bajado junto con el crudo, y el martes siguió el mismo camino ante señales de que las partes buscaban algún tipo de entendimiento. Donald Trump, según las informaciones, prefería dejar que las conversaciones con Irán siguieran su curso sin interferencias.
Sarah Ying, jefa de estrategia de divisas de CIBC, señaló que el petróleo sigue siendo el factor más importante para el dólar a corto plazo y que cualquier movimiento fuerte en ese mercado pesará más que cualquier cosa que ocurra en los próximos meses. La analista comentó que prefieren apostar por una caída del dólar porque la administración estadounidense ha adoptado un tono más conciliador con Irán en los últimos días, aunque todo puede cambiar después de las votaciones.
En el mercado de opciones la postura alcista sobre el dólar también empezaba a desinflarse a medida que se acercaban las elecciones. La prima que los operadores pagaban por los contratos de compra se reducía, según las inversiones de riesgo a una semana del índice del dólar. Las medidas de volatilidad otorgan a estas elecciones de mitad de mandato un peso similar al de un informe habitual sobre precios al consumidor.
Lo que realmente importa ahora es qué hará Donald Trump tras las votaciones, sobre todo con Irán y las negociaciones comerciales. El dólar, que parecía invencible hace apenas unas semanas, ahora mira de reojo el barril de petróleo como quien espera que la suegra no aparezca en la puerta sin avisar.




