Octubre fue un mes de pesadilla para los dueños de las grandes tecnológicas. Las acciones se derrumbaron, las dudas sobre la inteligencia artificial crecieron y el resultado fue una sangría de trescientos mil millones de dólares en los patrimonios más grandes del planeta. Según Forbes, los diez más ricos reunieron dos coma ocho billones, ochocientos mil millones menos que el mes anterior. Ocho de ellos terminaron con las manos vacías, mientras que solo dos lograron salvar algo de la quema.
El que más sufrió fue Elon Musk, que perdió sesenta y ocho mil millones. Su imperio depende en gran parte de SpaceX y Tesla, y aunque una subió un poco, la otra no alcanzó a tapar el agujero. Aun así sigue en el primer puesto, como el tipo que pierde el sueldo en el casino pero sigue siendo el que más fichas tiene sobre la mesa.
Jeff Bezos también bajó ocho mil millones. El fundador de Amazon sigue controlando su nave espacial particular, pero las acciones de su tienda en línea no ayudaron mucho este mes. Larry Page y Sergey Brin, los de Google, perdieron más de cien mil millones entre los dos por la caída de Alphabet. Zuckerberg se quedó sin cuarenta mil millones después de que Meta bajara un quince por ciento. Jensen Huang, el de Nvidia, perdió veintidós mil millones. Larry Ellison, de Oracle, bajó ocho mil. Michael Dell perdió cuarenta mil. Solo Steve Ballmer y Warren Buffett lograron salir airosos.
Ballmer sumó mil millones gracias a Microsoft y a sus Clippers de la NBA. Buffett, a sus noventa y seis años, ganó trece mil millones con Berkshire Hathaway y sigue donando fortunas como quien regala caramelos en el supermercado.
La mujer más rica del mundo sigue siendo Alice Walton, heredera de Walmart, con ciento treinta y tres mil millones. Mientras tanto, los reyes de la tecnología parecen haber apostado todo a la inteligencia artificial y ahora esperan que esa misma inteligencia les devuelva algo de lo perdido antes de que llegue la factura del banco.




