Europa ensaya su fuerza para Ucrania con drones y acentos que se enredan

Must read

Unos dos mil ochocientos soldados de diez países europeos se han reunido en Polonia para jugar a las maniobras como si prepararan una paella gigante donde nadie se pone de acuerdo con el punto de la sal. Entre el nueve y el veintidós de noviembre practican cómo moverse por tierra, mar y aire sin pisarse los talones ni confundir al vecino con el enemigo.

La Fuerza Multinacional para Ucrania, liderada por Reino Unido y Francia, parece más un grupo de amigos que organiza una barbacoa que un ejército listo para intervenir. Creada en dos mil veinticinco, no forma parte de la OTAN, tiene pocos estadounidenses y su cuartel general está en París, ciudad donde la logística suele empezar por decidir qué vino acompaña al despliegue.

**El ejercicio se llama Koalicja y se celebra cerca de Nowa Deba, a cien kilómetros de la frontera ucraniana.** Allí los militares españoles, belgas, estonios, alemanes, franceses, lituanos, neerlandeses, polacos, suecos y británicos ensayan con drones ligeros como si fueran mosquitos que hay que espantar antes de que piquen el presupuesto. Nada de tanques ni armamento pesado: solo coordinación, movimiento de suministros y evitar que el contingente francés de mil cien soldados se coma todas las raciones antes que los trescientos británicos.

Turquía, por su parte, dirige desde Estambul una simulación marítima en el mar Negro, probablemente para comprobar que nadie confunde un barco de carga con un crucero de vacaciones. Los generales franceses y británicos repiten que esto no es una demostración de fuerza ni una misión de paz, sino un intento de que los distintos ejércitos aprendan a trabajar juntos sin discutir sobre quién conduce el camión de los víveres.

El objetivo final sigue siendo apoyar a Ucrania una vez que cesen las hostilidades, garantizar el espacio aéreo y que vuelva la actividad económica al mar Negro, es decir, que los girasoles puedan crecer sin que un dron los confunda con un objetivo. Mientras tanto, los participantes siguen resolviendo problemas logísticos y culturales, como descubrir que el café francés y el té británico no se llevan bien ni en el campo de batalla ni en la cantina.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article

- Advertisement -spot_img