Wall Street observa con recelo cómo los demócratas podrían arrebatarle el control del Congreso a los republicanos en la votación del 3 de noviembre. Los pronósticos otorgan a la oposición un 80 por ciento de probabilidades de tomar la Cámara de Representantes y un 60 por ciento de lograr la mayoría en el Senado. Ese escenario limitaría la capacidad del presidente para aprobar presupuestos, recortar regulaciones y repartir favores fiscales durante el resto de su mandato.
Los inversionistas ya calculan el impacto en las tasas de interés, el valor del dólar y el gasto militar. Los republicanos controlan actualmente 218 escaños en la Cámara y 53 en el Senado, pero los analistas recuerdan que el partido del presidente ha perdido terreno en 18 de las últimas 20 elecciones de medio término. Además, 27 de los 39 distritos más reñidos presentan tasas de desempleo superiores al promedio nacional, lo que alimenta el descontento de los votantes.
Los mercados de predicción coinciden en que los demócratas tienen altas chances de victoria, aunque Trump conservaría el poder de veto y la facultad de imponer aranceles por decreto. Históricamente, el S&P 500 ha subido en el cuarto trimestre tras 21 de las últimas 23 elecciones de medio término, con un avance promedio del 7 por ciento. Aun así, los analistas advierten que parte de esa expectativa ya podría estar incorporada en los precios actuales.
El gasto militar es otro punto caliente. Trump busca elevarlo hasta 1,5 billones de dólares en 2027, frente al billón aproximado de 2026. Una mayoría republicana facilitaría ese aumento, mientras que un Congreso dividido obligaría a negociaciones más complicadas. En paralelo, las empresas tecnológicas enfrentan el riesgo de mayores investigaciones sobre inteligencia artificial y posibles conflictos de interés en el sector financiero.
El petróleo y la inflación también entran en juego por las tensiones con Irán. Una victoria demócrata podría presionar por una desescalada, aunque el Congreso no controla directamente la política exterior. Los analistas esperan que, tras la votación, la atención se centre en las negociaciones presupuestarias y en cómo reaccionen los rendimientos de los bonos del Tesoro antes de que el nuevo Congreso tome posesión el 3 de enero.




