La Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener las tasas de interés en 12.25% cuando todo el mundo apostaba por un aumento de 25 puntos básicos. Cuatro codirectores votaron por dejarlas quietas y tres quisieron subirlas, lo que revela que dos miembros cambiaron de opinión respecto al mes anterior. El resultado fue una decisión que nadie en el mercado financiero veía venir.
La inflación se ubicó en 6.03%, un poco por debajo de lo esperado, mientras la inflación básica bajó de 6.1% a 6%. Aun así, el gerente Leonardo Villar advirtió que el fenómeno de El Niño sigue siendo una amenaza seria para los precios de alimentos y servicios regulados. El Niño, como siempre, aparece en el peor momento para complicar las cosas.
Las expectativas de los analistas para finales de 2026 subieron hasta 6.9%, aunque en un horizonte de dos años siguen ancladas en 4%. El mercado, que ya veía la subida como un hecho, recibió la noticia como quien se encuentra con un familiar incómodo en una fiesta. La encuesta de Citigroup reveló que trece de veintiún analistas esperaban el aumento.
Desde enero de este año la tasa ha pasado de 9.25% a 12.25%, un incremento acumulado de 300 puntos básicos que ya parece una costumbre. La decisión de no seguir subiendo sorprendió especialmente a quienes ya contaban con la subida para ajustar sus pronósticos.
En resumen, el emisor optó por la estabilidad mientras el mercado esperaba un nuevo empujón. El Niño sigue amenazando desde las nubes y los analistas se quedan revisando sus hojas de cálculo con cara de incredulidad. Al final, la tasa se quedó donde estaba, pero la sorpresa quedó flotando como un chiste mal contado.




