El tipo de cambio en Perú podría quedarse rondando los 3,46 soles durante noviembre, aunque el billete verde parece decidido a subir como resaca después de una fiesta. Analistas de XTB y Firbid coinciden en que el rango más probable oscila entre 3,42 y 3,48, con una media cómoda en 3,45. Sin embargo, cualquier dato de inflación estadounidense puede convertir esa calma en un sube y baja más parecido a una montaña rusa con resaca.
El sol acumula ya una depreciación del 3,06 por ciento en lo que va del año, uno de los peores registros de la región. Los precios del cobre y el oro siguen inyectando dólares frescos a la economía peruana, que ya exportó 83 mil millones entre enero y septiembre. Esa entrada de divisas actúa como un colchón, pero nadie garantiza que dure si el metal rojo decide enfriarse como sopa de la semana pasada.
José Antonio Duarte, de Firbid, advierte dos caminos claros. Si la Reserva Federal mantiene tasas altas por más tiempo, el dólar podría rozar los 3,50 soles y dejar al sol más flaco que billetera después de pagar la pensión. En cambio, si el cobre se mantiene caro y la Fed se pone más blanda, el tipo de cambio podría retroceder hacia 3,35, como quien encuentra billetes olvidados en el bolsillo del pantalón.
Emanoelle Santos, de XTB, señala que el Banco Central de Reserva del Perú cuenta con reservas gordas y está dispuesto a intervenir si el movimiento se vuelve demasiado brusco. La reunión del 12 de noviembre y la inflación de octubre serán el termómetro que decida si el sol recibe un empujón o un cachetazo. Mientras tanto, el país sigue soñando con superar los 100 mil millones de dólares en exportaciones anuales y dejar atrás a Argentina en la tabla de vendedores.
Noviembre aparece como el mes bisagra que definirá si el tipo de cambio se queda en zona cómoda o se lanza a una carrera desbocada. La combinación de metales caros, reservas sólidas y posibles berrinches de la Reserva Federal promete un cierre de año con más giros que telenovela de horario estelar. Al final, el sol dependerá de que el cobre no baje la guardia y de que la Fed no decida ponerse más estricta que suegra en primera cita.




